El nuevo mapa del poder político en América Latina y la paz en Colombia

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A partir de los años 60 renace el sistema capitalista en todo el mundo y en América Latina se inicia un proceso contrarrevolucionario que afectó los logros obreros alcanzados hasta la época (Camerano, 2013). Más adelante con la caída del muro de Berlín terminaría el discurso ideológico dando lugar al desarrollismo y el estructuralismo los cuales marcarían la nueva agenda latinoamericana junto al Consenso Whashington y el neoliberalismo.

Ya con la consolidación del Neoliberalismo y la reestructuración internacional del trabajo que produjo la globalización se desarrolló un proceso de desindustrialización gradual que fortaleció la economía extractiva y sentenció a América Latina a ser una proveedora de materias primas. Ya el modelo de sustitución de importaciones e industrialización había terminado, todo ello como parte de la lógica neoliberal de la misma globalización.

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Adicionalmente el ascenso de China en materia económica hizo difícil competir en los mercados internacionales con productos semi industrializados y América Latina comenzó una dinámica de retroceso salarial en el cual los salarios no aumentaron en relación al incremento de la productividad y el crecimiento económico. De modo que la competitividad de América Latina y el sostenimiento de relativa competitividad se basó en la explotación de la fuerza laboral que sacrificó la posibilidad de crear un mercado interno sólido que fuese motor del crecimiento.

Ante este panorama surgen las cuestionantes de si es posible la paz sin crecimiento ni desarrollo. Qué espacio ocupa Brasil en las esferas de poder mundiales y si su consolidación como líder regional podría generar un tipo de imperialismo que dificultara el proceso de paz y la estabilidad en toda la región.

En lo referente a las relaciones de poder entre los bloques político-económicos que se han constituido a lo interno de nuestra región, se logra definir las diferencias visibles entre los mismos. El ascenso del sur en materia económica y educativa así como el avance en los Índices de Desarrollo Humano logran diferenciar cuatro esferas que interactúan entre si: ALBA, MERCOSUR, CARICOM-SICA y Alianza del Pacífico, dentro de los cuales se vislumbran modelos incompatibles que dificultan una integración más profunda.

En el caso del ALBA y la Alianza del Pacífico se puede concluir que la política económica de la primera se articula en torno a la distribución económica, esto así sin importar que el gobierno sea socialista o capitalista sino a que históricamente los gobernantes se han mostrado benévolos con sus ciudadanos y han generado buen desarrollo humano y una desigualdad menor, en torno a la segunda se observa que los países que la integran han tendido a crecer más rápidamente pero sin embargo han acumulado altos índices de desigualdad, entre los cuales Colombia se presenta de primera ya que poseía un índice gini de un 55.9 para el 2010 según el Banco Mundial.

Sin embargo el mapa del poder político latinoamericano no puede abstraerse de su realidad geográfica y más específicamente de sus reservas de hidrocarburos en el subsuelo. La distribución del poder en la región está íntimamente relacionada al mapa minero extractivo del cual se ha visto que proceden los principales ingresos del continente.

En este escenario América Latina se posiciona como una potencia energética y la principal reserva mundial de hidrocarburos, así como la aseguradora de la seguridad energética del planeta. La anterior conclusión se respalda con los datos de los últimos yacimientos encontrados en centro y sudamérica, los cuales guardan el 19.7% de las reservas mundiales.

Por tales razones no es de extrañar el masivo arribo de multinacionales extractivas a nuestros países latinoamericanos y esta realidad evoca la incógnita de cómo podemos aprovechar nuestra ventaja energética con el resto del mundo y si la nacionalización, control y distribución de los ingresos minero-energéticos espantan la inversión internacional o si por el contrario la mantienen y provocan un mayor aprovechamiento por la población.

Adicionalmente surge la preocupación por la temática ambiental debido a que la Amazonía está articulada por el subsuelo y este por la lógica de la energía (Galindo, 2013).

Fuente:

  • Gutierrez, R., Galindo, P., Penagos, M. & Camerano, E. (Octubre 2013). El nuevo mapa del poder político en América Latina y la Paz en Colombia. En A. Vernazza (Presidencia) Panel Nacional. Intervención llevada a cabo en el VI Congreso de Economía Ética – CELAC y la paz en Colombia. Universidad Santo Tomás de Aquino (USTA), Sede Bogotá.
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